¿Sabes? Hoy he vuelto a pensar en ti. Pero esta vez ha sido de una forma distinta a lo que acostumbro, casi melancólica se podría decir. Pero lejos de desear que estés una vez más a mi lado he vuelto a recrear nuestra pequeña historia de amor en mi cabeza y créeme, que es la más bonita que jamás he conocido y no, no tiene besos bajo la lluvia y ni siquiera es digna de una película, pero cada beso, cada instante siguen brillando con luz propia. A veces desearía volver a conocerte, volver a ilusionarme con cada una de tus palabras, de tus gestos y que volvieras a incendiar mi mundo, a ponerlo patas arriba, pero hace ya tiempo que firmamos nuestro punto y final. Y te quiero, te quiero más de lo que jamás me atrevería a decir en voz alta pero nuestro pequeño paraíso ya no es más que eso, un lugar digno de recordar. Y aquí estoy, escribiendo todas las palabras que jamás te diré, recopilando todos los "te quiero" que jamás me volverás a decir y buscando desesperadamente a ciegas una nueva voz que me diga "todo va a salir bien pequeña", unos nuevos labios que cuando me besen eclipsen a todos los demás, unos nuevos brazos a los que aferrarme cada noche cuando todo mi mundo parezca que se cae a pedacitos, lo cual, como bien sabes sucede con más frecuencia de la que me gustaría. Quiero poder decir que ya no te necesito, ni a ti ni a tu calor, ni a esos labios que suelen gritarme incluso en el más profundo de los silencios "¡bésame ya!", quiero dejar que las chispas de alguien nuevo vuelvan a incendiar mi mundo, que me consuman, pero aún no puedo, no todavía, así que quédate una noche más, quédate y abrázame, como si aún nos quedara esperanza, como si aún fuera aquella chica del bar.